Eduardo es un fiel seguidor de la agricultura regenerativa cuya filosofía nace del cambio total en la manera de ver la naturaleza.

Dejar de utilizar agrotóxicos y venenos, es un paso adelante… pero no es suficiente. No se trata de cambiar unos insumos (químicos) por otros (orgánicos), sino que se trata de una reformulación del sistema, de la gestión… de la forma de hacer, de pensar y de decidir; que permita no solo potenciar los procesos de la propia naturaleza para regenerarse a sí misma sino hacer que los precios de los productos BIO o ecológicos no sean excluyentes para la mayoría de la gente.
Dejar de utilizar tóxicos y venenos no es suficiente, hay que regenerar lo degradado y ofrecer precios incluyentes. Así, la propuesta de hacer Agricultura Regenerativa se presenta como una forma de hacer agricultura:

Ecológicamente regenerativa: restaura el potencial de los servicios ecosistémicos
Económicamente rentable: reduce drásticamente los costes variables e incrementa los rendimientos
Socialmente cohesionador: crea empleo y riqueza local, y une a las personas en torno a una nueva visión
Un cambio en la manera de relacionarnos con la tierra que nos permite dejar de perder, en un año, la misma cantidad de suelo fértil que la naturaleza tarda más de 300 años en generar; que nos permite empezar a construir nuevo suelo vivo.